Carmelitas Descalzas Altea
Te presentamos.....




P. René, capellán, Carmelitas Descalzas Altea. 

Archivo


Volver al resumen

01/10/2018

DESPERTAR LA ALEGRÍA

La fuente más común, más profunda y más grande de la alegría es el amor. La alegría es algo simple, pero no sencillo. Es simple apreciar si una persona es alegre o no, y la forma en la que ilumina a los demás, sin embargo, tratar de ser una persona así no es sencillo. La alegría es un gozo del espíritu.

Los seres humanos conocemos muy bien el sufrimiento y el dolor, y quienes han perdido a un ser querido lo han experimentado en toda su profundidad. Bien, pues, así como el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento, es capaz de tener las sensaciones opuestas: bienestar y… ¿Felicidad? Sí, felicidad.

Sin embargo, la alegría es distinta del dolor, pues el dolor generalmente tiene causas externas: un golpe, un acontecimiento trágico, una situación difícil. Y la alegría es exactamente al revés, proviene del interior. Desde el centro de nuestra mente, de nuestra alma, hay un bienestar, una paz que se reflejan en todo nuestro cuerpo: sonreímos, andamos por ahí tarareando o silbando una tonadita, nos volvemos solícitos… El cambio es realmente espectacular, tanto que suele contagiar a quienes están alrededor de una persona así.

LECTURA: ¿Dónde nace la alegría?

La alegría surge, en primer lugar, de una actitud, la de decidir cómo afronta nuestro espíritu las cosas que nos rodean. Quien se deja afectar por las cosas malas, elige sufrir. Quien decide que su paz es mayor que las cosas externas, entonces se acerca más a una alegría. Una alegría que viene desde de adentro.

La fuente más común, más profunda y más grande de la alegría es el amor, particularmente el amor en pareja. ¿Quién no se siente alegre cuando recién conoció a una persona que le gusta? Aún más ¿Quién no ve el mundo diferente cuando se da cuenta de que esa persona, además, está interesada en nosotros? El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y profunda de alegría. Ese amor es, efectivamente, el principal combustible para estar alegres. Quien no ama, no ríe. Y es por eso que el egoísta sufre, y nunca está alegre.

Tampoco es válido pensar que la solución consiste en tomar con poca seriedad nuestras obligaciones y compromisos para vivir tranquilamente y de esta manera estar alegres. La persona que busca evadir la realidad tiene una alegría ficticia, mejor dicho, vive inmerso en la comodidad y en la búsqueda del placer, lo cual dura muy poco.



ORAR DESDE LA ALEGRÍA

Señor, nuestro objetivo es producir felicidad, sembrarla y esparcirla por todas partes. Queremos contagiar nuestras ganas de vivir. Hace muchos años, un profesor me dijo que no tenía más remedio que darme la razón sobre mí teoría de que la felicidad, el optimismo, la alegría y las emociones positivas, al igual que las negativas, se contagian.

La vida te da oportunidades para que germinen sonrisas y las esparza a tu alrededor. Nos aferramos a tu evangelio cargado de bienaventuranzas que quiere llenar nuestro corazón. Danos el coraje y la valentía para ser capaces de superar las diferencias y enriquecernos de tu gozo. Señor, nos encanta saber que la felicidad, el entusiasmo y el optimismo son emociones positivas que podemos contagiar y, al hacerlo, nos convertimos en sembradores de bien y de bondad. Nada es comparable a conseguir que alguien sea más feliz por nuestra causa.



Volver al resumen


 
Correo
Llamada