Carmelitas Descalzas Altea
"Vivir en obsequio de Jesucristo"

Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma 2019

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza este 6 de marzo de 2019 y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

 

* “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

Origen de la costumbre Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno. El ayuno y la abstinencia El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre. La oración La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente: La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior. La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios. La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar. Conclusión Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión. El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer. Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús. Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás. Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.



P. René, capellán, Carmelitas Descalzas Altea. 

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16/12/2018

III DOMINGO DE ADVIENTO: LA ALEGRÍA. “Os lo repito estad alegres”

Navidad tiene que ser un tiempo de profunda alegría. Ha nacido nuestro Salvador: el niño Jesús. Sin embargo, todos conocemos a alguien o hemos escuchado, como para muchos es tiempo de nostalgia, tristeza e incluso depresión. Las razones que explican ese fenómeno son muy variadas. Muchos de ellos son totalmente comprensibles. Hay muchas personas que necesitan hasta algún tipo de ayuda profesional.

¿Cómo no alegrarse si Dios se hace hombre? Lo eterno se hace finito. El Todopoderoso se hace un niño indefenso. El Dios del Universo, se viste de pañales, y nace en un establo, entre animales. En medio a la pobreza, la suciedad, lo precario, lo humillante… ¿Quién de nosotros puede sentirse “avasallado” por Él? No es posible tenerle miedo. Un bebé, que nace en un lugar como ese pesebre, ¿qué puede asustarnos? Más bien, pareciera como si estuviese pidiendo que lo ayudemos, que lo acojamos, pues necesita nuestro cariño. Necesita nuestra protección, como todo niño recién nacido. Es como si ya desde el nacimiento se estuviera arrodillando a nuestros pies, tal cual, en la Última Cena, para servirnos, poniéndose en nuestras manos.

Para eso ha venido. Para traernos la alegría, el gozo y la felicidad. Nos ha traído la victoria sobre la muerte y el pecado. Su encarnación y nacimiento ha marcado un hito en la historia de la humanidad. Ya la vida del hombre no puede seguir siendo la misma. Es un acontecimiento de tal magnitud, que no podemos permanecer indiferentes.

Se hizo hombre. Por lo tanto, Dios elevo la dignidad del ser humano a una dignidad divina. Esto es importante de comprender. Ahora, ya no somos simplemente creaturas, sino hijos en el Hijo, y por lo tanto, herederos de toda su Gloria. Junto con Jesús, la humanidad se hizo divina. ¿Cómo no alegrarnos? ¿Cómo consentir la tristeza o nostalgia? Ya sé que podemos recordarnos de aquellos momentos en los que estábamos con nuestros padres o abuelos, o un familiar muy cercano. Quizás mi pareja o uno de mis hijos. Quizás uno de mis mejores amigos… Tantas cosas que pasaron y pasan en nuestra vida. Pero en vez de sufrir y entristecernos, aprovechemos estas fechas para abrirnos a la alegría que nos trae el niño Jesús.

No miremos las dificultades y cruces de la vida. Fijemos la mirada en Dios, que vino a salvarnos. Abramos el corazón y espíritu a la gracia de Dios, que quiere nacer en el corazón de cada uno de nosotros. El día 25 es una fecha que celebramos el hecho del nacimiento de Cristo. Pidámosle que, más allá de las condiciones en que nació Jesús, así como las circunstancias por las que podamos estar pasando ahora, sea la alegría lo que llene nuestro corazón de gozo y felicidad. Jesús es el único que viene a dar sentido auténtico a la vida. Irradiemos a todos nuestros familiares, amigos y conocidos la razón de nuestra alegría: el nacimiento de Jesús, ¡navidad es Jesús!

PROPUESTA:

En esta semana plantéate si eres capaz de buscar una alegría que sea profunda. No tengas miedo de adentrarte en ti mismo, y buscar, buceando los motivos que tienes, como cristian@ para tener una alegría que nace en la buena noticia del evangelio. Lee y medita la parábola del sembrador (Mateo,4:1-9).

Momento de oración: ¿Cómo despierta Jesús mi alegría?



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