Carmelitas Descalzas Altea
"Vivir en obsequio de Jesucristo"





CÓMO BENDICE DIOS A NUESTRAS FAMILIAS:

En Navidad es importante sentir que late en nuestras familias el Espíritu de Dios. No nos quedemos en la escenificación de la Navidad. Adentrémonos en el misterio de la familia de Nazaret.

Los temas cristianos para la familia suelen ser muchos, en esta oportunidad, hablaremos un poco, del valor de la familia unida, el propósito que tiene Dios para la familia y mencionaremos, una serie de versículos de la biblia, relacionados a la familia. De manera que puedan ser de gran ayuda familiar, para lidiar con problemas difíciles o situaciones incomodas dentro del núcleo familiar.

En la biblia, son muchos los versículos, donde Dios inspira a la familia, a estar unida y en armonía, describe, como eran las familias de aquel tiempo en Israel, también habla de las familias que fueron destruidas, por las situaciones adversas, y las familias construidas con amor.

Uno de los principales temas en las familias son las crisis o problemas familiares. De ahí tenemos en la biblia como ejemplo, una familia que paso por problemas familiares.

Ellos fueron una pareja de novios, los cuales tenían planificado casarse. Cuando Dios tenía algo diferente planificado para ellos, pues maría salió embarazada por obra y gracia del espíritu santo. José, que todavía no era su esposo, tuvo que lidiar, con el que dirán de las demás personas, las cuales pensaban, que maría había sido su mujer, antes de casarse. De esta manera a pesar de ese gran problema, José nunca abandono a maría, sino que en Dios pudieron afrontar las dificultades y salir de su problema.


En la biblia se narra una historia, donde Dios le da una serie de lineamientos al pueblo de Israel, cuando terminaban de conquistar la tierra prometida. Y estos lineamientos, fueron relacionados a la familia. Dios, esperaba que estos padres, acompañados por hijos, les contara a ellos todo lo que Dios, había hecho para que ellos entraran la tierra prometida. El propósito de Dios, principalmente con la familia, es que se les pueda hablar a las siguientes generaciones, de él y de todo lo que ha hecho. No puede ser posible, que existan familias, donde ni siquiera los más pequeños saben, quien es Dios, ya que nunca en sus casas se habla de él. Nunca se va a tratar el propósito de Dios, de llevar a las familias a una religión o no, la idea de Dios es que al menos los más pequeños, tengan un conocimiento de que el existe y en real.

No hay que perder, ese legado, que Dios nos ha entregado. Es lamentable, que los hijos vayan a caer en las manos del enemigo, solo por descuido de los padres, los cuales no pudieron tomar tiempo para hablarles a sus hijos de Dios. Otro ejemplo de familia, que podemos conseguir en la biblia es el caso de Job, este fue un hombre que Dios llamo, como justo, ya que no peco en medio de los problemas que lo aquejaban.

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas Deuteronomio 6:4-9

Reflexión: cómo podemos leer, es uno de os mandatos de Dios que les podamos hablar a todas, nuestras generaciones, de las proezas y promesas de Dios. Es en todo momento que debemos instruir a los hijos en el amor de Dios, es bueno, que podemos sacar tiempo, para estar con los hijos y hablarles de Dios.

 

Génesis 4:25-26

Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Reflexión: en este caso, vemos una generación que al pasar la otra, no se desvió del mandato de Dios y le siguieron. Hasta el punto, que no se olvidaron de Dios y de lo que él había hecho con su familia.

Es importante que si decimos amar a Dios, podamos también hablarles a nuestros hijos de ese amor, hay que aprender a heredar principios y valores para servir a Dios, y que los hijos también lo puedan hacer. El pueblo de Israel, al entrar a la tierra prometida, ya transcurrido muchos siglos, donde ellos eran esclavos, Dios los hizo libre.

La oración de fe, no es más que aquella oración, que Dios te pide para que aceptes dejar entrar en tu corazón a Jesús el hijo de Dios. Esta es una oración, que trae libertad, paz, gozo y mucha felicidad a tu vida, a partir del momento en que la haces. Debes saber también, que no hay oración, mayor que esta, de recibir a Jesús en tu corazón. Si hoy quieres, que Dios te ayude y te dé sabiduría para poder criar a tus hijos en amor y respeto, debes repetir esta oración:

“Señor Jesús, en esta oportunidad, quiero pedirte que entres a mi corazón, que me perdones y limpies por todos mis pecados, y me hagas libre. Te pido que a partir de hoy me ayudes a criar a mis hijos, y a no olvidar tu legado. Ayúdame a tener una familia unida, la cual se ame y nunca se olvide de ti.  En el nombre de Jesús. Amen”



P. René, capellán, Carmelitas Descalzas Altea. 

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25/11/2018

FIN DEL AÑO LITÚRGICO: CRISTO REY

A lo largo del año hemos celebrado el misterio redentor de Cristo. Él nos da generosamente su perdón. ¿Tú, te perdonas a ti mismo? Intenta reflexionar sobre esta gran verdad para ser feliz…
Perdonar a la persona que se refleja en el espejo .
Si nos hemos arrepentido y sentimos que el Señor nos ha perdonado, ¿por qué a veces es tan difícil perdonarnos a nosotros mismos?
Progresar un paso cada vez
A muchas de las personas que viven en estos tiempos modernos les resulta difícil imaginar la vida sin luz eléctrica. Una habitación oscura inmediatamente puede inundarse de luz con el simple movimiento de un interruptor. Tareas sencillas, que hasta no hace mucho tenían que esperar para hacerse al amanecer o hacerse a la tenue luz de una vela, ahora pueden realizarse fácilmente con la ayuda de un invento que no fue fácil perfeccionar.



Thomas Edison trabajó durante muchos años y probó más de mil materiales diferentes antes de dar con el filamento apropiado (el alambre delgado que se halla en el centro de las bombillas eléctricas) que pudiese proporcionar luz accesible y de larga duración. Siempre optimista, Edison veía cada material que no funcionaba como un simple paso hacia el que sí funcionaría. Una vez que lo encontró, el mundo ya no fue el mismo.

Mirar hacia el interior

Son incontables las historias inspiradoras de atletas, pensadores, artistas y otros que supieron aprender de sus errores y seguir intentándolo. Intentarlo una y otra vez hasta tener éxito: es la trama de relatos que, al parecer, nunca nos cansamos de escuchar… a menos que el héroe de esa historia en particular seamos nosotros mismos.

En lo que respecta a guardar los mandamientos, somos muchos los que nos exigimos perfección ininterrumpida. Eso es como esperar crear el siguiente invento del siglo sin tener que corregir, en ningún momento, el concepto del diseño original; o como esperar obtener la victoria de un gran campeonato sin perder un solo partido durante toda la temporada. Muy a menudo, cuando pecamos o no hacemos algo a la perfección, no nos perdonamos a nosotros mismos y dejamos de esforzarnos.

Cuando el Señor nos requiere perdonar a todos los hombres, eso incluye perdonarnos a nosotros mismos. A veces, la persona más difícil de perdonar entre toda la gente del mundo, y quizás la que más necesite nuestro perdón, es la persona que se refleja en el espejo.



Un alma cambiada

Pero ¿cómo logramos hacerlo? Estudiar la vida de Pablo, puede darnos una perspectiva mejor.

Las experiencias misionales de Pablo entre los gentiles son milagrosas e inspiradoras. Desde ganarse la confianza de los propios cristianos, hasta el ayudar a llevar el Evangelio por todo el Mediterráneo, esas experiencias hacen que la vida de Pablo y su ministerio perduren como uno de los grandes relatos inspiradores de todas las Escrituras.

Sin embargo, Pablo no siempre fue el hombre justo y lleno de fe que predicó con poder a los gentiles; él cometió errores, errores graves. Pablo, que era uno de los perseguidores más afanoso de los cristianos que abrazaron las enseñanzas de Jesucristo, se ganó con creces el temor y la desconfianza del pueblo del Señor.

Pablo hizo tanto daño a la obra de Dios que un ángel del Señor se apareció ante él y le habló “como con voz de trueno que hizo temblar el suelo sobre el cual estaba” y le llamó al arrepentimiento.

Evidentemente, Pablo tenía que arrepentirse de transgresiones graves, y así lo hizo. Pero ¿qué hubiera ocurrido si no hubiera logrado perdonarse a sí mismo? ¿Y si no hubiera servido en una misión porque creía que ya era demasiado tarde para él? Si no lo hubiera hecho, no hubiera podido regocijarse con sus hermanos en la fe gracias al éxito que tuvieron entre los gentiles. Miles de personas llegaron a la verdad como resultado de su labor misional.



El peligro del desánimo

Aún con consejos tan claros de los líderes de la Iglesia y con los ejemplos de las Escrituras, algunos seguimos creyendo que la Expiación se aplica a todos menos a nosotros y que ya no podemos ser salvos. No conseguimos librarnos de la pesada carga de nuestra propia culpa, aún después de habernos arrepentido sinceramente. Algunas personas incluso dejan de intentarlo.

Al fin y al cabo, ¿de qué sirve levantarse del suelo para volver a caer? Al menos eso es lo que el adversario desea que pensemos. Dicho razonamiento no sólo es espiritual y emocionalmente destructivo, sino que además es completamente falso.

En las Escrituras se nos enseña que la expiación del Salvador es infinita y está al alcance de todos. “Venid ahora, dice Yahvé, y razonemos juntos: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”(Isaías1:18). Podemos triunfar; podemos volver a intentar y contamos con la ayuda del Señor en cada paso.



Nunca es demasiado tarde

“Por más oportunidades que hayan perdido; por más errores que piensen que hayan cometido; sean cuales sean los talentos que piensen que no tengan; o por más distancia que piensen que hayan recorrido lejos del hogar, de la familia y de Dios; testifico que no han viajado más allá del alcance del amor divino. No es posible que se hundan tan profundamente que no los alcance el brillo de la infinita luz de la expiación de Cristo”.

Debemos tener la mirada puesta en la bondad de Dios: “La fórmula de la fe es permanecer firme, esforzarse, seguir adelante y dejar que las preocupaciones, reales o imaginarias, de horas anteriores se desvanezcan ante la abundancia de la recompensa final”.

Llenos de esperanza

Si bien el pecado nunca debe tomarse a la ligera, el arrepentimiento es real; y el perdón también lo es. La expiación del Salvador nos da la oportunidad de volver a comenzar de cero. Tal como Pablo recibió el perdón, tú también puedes obtenerlo.

Ciertamente podemos esperar días más radiantes. El apóstol Pablo enseñó: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).
Gracias al don del arrepentimiento, todos podemos volver a creer en nosotros mismos. Y prepararnos así a la llegada del adviento



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