Carmelitas Descalzas Altea
"Vivir en obsequio de Jesucristo"

Fuertes, saliendo y anunciando




 

Con el papa Francisco, reflexionamos, sobre nuestra solidaridad cristiana en esta campaña de Manos Unidas. Intentando buscar en el evangelio, la buena noticia centrada en la solidaridad (Manos Unidas)

Caminad con fortaleza:

"Ha llegado el momento de darse, de manifestar que el amor de Dios es cierto. Con los proyectos que tenéis en tantos países intentáis hacer lo mismo que nos dice hoy la Sagrada Escritura, corregir con amor las situaciones que no están bien para conseguir una vida más honrada, más auténtica, más digna. Caminad con fortaleza, buscad la paz y procurar que nadie se quede sin la gracia de Dios, que se manifiesta en obras, en la lucha contra el hambre, en la transformación de la mente y del corazón humano que también intentáis".

* Estad siempre “en salida”:

"Mirando a los demás. Jesús siempre estaba caminando, siempre iba donde estaban las personas. Él nos anima a salir a todos los caminos donde están los hombres, y especialmente a los caminos donde esos hombres tienen alguna necesidad, como estáis haciendo vosotros, en Manos Unidas, a través de los proyectos en los distintos continentes. Donde se padecen situaciones de más fragilidad y más hambre, os queréis hacer presentes, con gente concreta que sale a la búsqueda de los hombres".

* Salid enseñando, anunciando e interpelando:

"Cristo encontró dificultades, pero empezó a enseñar en la Sinagoga, y dijo lo que era necesario, como vosotros lo decís con las obras que hacéis. Decís que, para su dignidad como seres humanos, tienen que tener agua, o las herramientas para poder cultivar lo más básico, o tienen que poder ir a la escuela… Estáis enseñando.

Pero estáis también anunciando. Hay algo dentro de vosotros que os impulsa a hacer lo que hacéis, a dedicar horas y tiempo: una concepción de lo que es el ser humano que no nace de una ideología, sino de la contemplación del rostro de una persona.

E interpeláis, también, como les pasó a aquellos: “¿pero Éste no vive aquí con nosotros?”. Os conocen, pero que conozcan que sois los que hacéis las obras, las mismas de Jesús.

Queridos hermanos: sed fuertes, salid, observad todos los caminos de los hombres, que todos los proyectos y vuestras vidas sean también interpelación, anuncio y enseñanza. Fuertes, saliendo y anunciando".

Comprométete con Manos Unidas


P. René, capellán, Carmelitas Descalzas Altea. 

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15/10/2018

CRECIENDO HACIA DENTRO

Con la llegada del otoño, la naturaleza se abre a la vida, invitándonos al sosiego y a la paz interior. Todo se embellece con unos colores que nos trasladan a nuestro ser más íntimo. Parece que la llamada del eclesiástico: “Te llevaré al desierto y allí te hablaré al corazón” es una clara invitación a vernos por dentro con el ojo del espíritu. Intentemos pues buscar nuestra armonía interior que nos capacite para crecer y madurar por dentro. Busquemos espacios, creando un clima que nos favorezca para escuchar a nuestro Padre Celestial. ¡Cuántas cosas nos tiene preparadas! Escuchemos su voz y sintonicemos con su bondad.

Aprendiendo sobre nosotros mismos.

Todo arte se aprende, todo oficio se enseña. Existe un arte de vivir como existe un arte de amar, y por lo mismo un arte de la vida interior. Este arte tiene sus guías. Entre ellos el más precioso se encuentra en el interior de uno mismo. Poco importa el nombre que se le dé. Se puede, con Agustín, llamarlo el «Maestro interior». Pero debe de ser descubierto. Los otros maestros no tendrán otra función más que la de favorecer este encuentro de uno mismo con el Si-mismo supremo, el elemento más vivo del ser. El arte de la vida interior es sutil. Va desde el conocimiento de uno mismo hasta la iluminación pasando por la ascesis, la concentración, la meditación y la oración. Comporta el aprendizaje de la pobreza interior, del perfecto renunciamiento. Desemboca en el vacío. En el fondo del fondo de la dimensión interior se encuentra un lugar que la mayoría de los hombres no visitan. Se puede nacer, vivir mucho tiempo y morir ignorándolo. Se puede creer tocarlo pero él retrocede a medida que uno se le aproxima, porque él siempre es algo a conquistar, salvo para los perfectos de los cuales él es el lugar esencial. Es el centro de la rueda que permita a esta moverse. Este vacío se llama así porque no sabríamos darle un nombre.

¿Cómo comenzar esta búsqueda?

«Buscar primero el reino de Dios». A esta frase de san Mateo (6, 33) sigue esta de san Lucas (17,21): «El reino de Dios está dentro de vosotros». Así, el cristiano está informado de que debe buscar antes que nada el reino y que este se encuentra en él. Estos dos textos engloban la vida cristiana. Es a partir de ellos que la aventura cristiana comienza y se despliega para dar muchos frutos.

















Aprendiendo sobre nosotros mismos.

Todo arte se aprende, todo oficio se enseña. Existe un arte de vivir como existe un arte de amar, y por lo mismo un arte de la vida interior. Este arte tiene sus guías. Entre ellos el más precioso se encuentra en el interior de uno mismo. Poco importa el nombre que se le dé. Se puede, con Agustín, llamarlo el «Maestro interior». Pero debe de ser descubierto. Los otros maestros no tendrán otra función más que la de favorecer este encuentro de uno mismo



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