Carmelitas Descalzas Altea
      " Vivir en obsequio de Jesucristo "

 

TRIGO LIMPIO


BUSCANDO FUENTES PARA CRECER EN EL ESPÍRITU

                 Hay momentos en la vida, que nos es difícil buscar las causas de nuestro vacío interior.

                                 Nos detenemos para ver como materializamos esa sensación y la llenamos de cualquier

                                 cosa. Cuando queremos crecer y madurar interiormente necesitamos: sosiego, paz, 

                                 equilibrio emocional para dejar que Nuestro Padre Celestial nos ilumine, buscando

                                 fortalezas en el Evangelio. Te proponemos unas pistas para saciar tu sed espiritual.

Crecimiento Espiritual (Interioriza meditando tu momento espiritual)
El crecimiento espiritual es detallado en Segunda de Pedro 1:3-8: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por Su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo." 

Entonces, el crecimiento espiritual incluye: (1) crecer en el conocimiento y comprensión de la Palabra de Dios, (2) disminuir la frecuencia y severidad del pecado, (3) crecer en la práctica de las cualidades de Cristo, y (4) crecer en la fe y confianza en Dios. Tal vez el mejor resumen del crecimiento espiritual es parecerse más a Jesucristo. En 1ra a Corintios 11:1, Pablo dice. "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo." Jesucristo es el ejemplo supremo de lo que significa verdaderamente ser espiritual.

Crecimiento Espiritual (Intenta buscar tu equilibrio)
Para que ocurra el crecimiento espiritual, primero necesita asegurarse que posee una vida verdaderamente espiritual a través de la fe en el Señor Jesucristo. "Y este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida."(1ra de Juan 5:11-12). Cuando usted cree en Jesucristo, el Espíritu Santo vive dentro de usted (Juan 14:16-17) ¡y usted es una nueva criatura en Cristo! 2da a Corintios 5:17 dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; ¡he aquí todas son hechas nuevas!" Su vieja naturaleza, la cual está dominada por el pecado, es reemplazada con una nueva naturaleza que está bajo la influencia del Espíritu de Dios (Romanos 6-7). El crecimiento espiritual sólo puede ocurrir en una persona que conozca al Señor Jesucristo como su Salvador.

Aprender cómo crecer espiritualmente es un viaje de toda la vida, el cual ocurre cuando lees y aplicas la Palabra de Dios en tu vida. 2da de Timoteo 3:16-17 nos enseña: "Toda escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." Para que ocurra el crecimiento espiritual, debemos ser enseñados, redargüidos, corregidos, e instruidos por la Palabra de Dios. Luego, estaremos completamente equipados para toda buena obra. Esta es la esencia del crecimiento espiritual. 
Otra clave del crecimiento cristiano es caminar en el Espíritu. Gálatas 5:16-18, 24-26 explica: "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu; y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley...Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidándonos unos a otros." 
Caminar en el Espíritu es permitir que Él te llene, te controle, y te guíe. Esto se logra al escoger conscientemente, por fe, confiar en el Espíritu Santo para que lo guíe en..........


EL EVANGELIO NOS COMPROMETE

¿ESTÁS DISPUESTO?


             Los tiempos que vivimos, exigen una lectura y meditación atenta del evangelio. Desconocerlo es vivir en la ceguera espiritual. Si no hay un compromiso claro como cristiano nos lleva a vivir de espaldas a Jesús. La sociedad nos marca ritmos y con facilidad caemos en ellos. Ser luz en los tiempos que corren, exige de nosotros una constante conversión, para no perder nuestra identidad como creyente.


Jesús había dado una misión importante a la Iglesia en la persona de los apóstoles. Les había dicho, antes de subir al cielo: «Id, pues, y haced discípulos de todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 20).

Les había advertido de las dificultades que iban a encontrar para cumplir esta misión: «Mirad que os envío como corderos en medio de lobos: sed entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas» (Mt 10, 16).

Él sabe que las dificultades les van a dejar paralizados y les van a hacer difícil la misión que les ha encomendado, por eso hoy les dice: «No tengáis miedo a la gentes, porque el Padre cuidará de vosotros» (Mt 10, 26. 30); «a quien se declare a favor mío delante de la gente, yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre» (Cf. Mt 10, 23).

Les exhorta para que, a pesar de los miedos que les van a acechar, no dejen de cumplir la misión, para que, a pesar de las dificultades, no hagan concesiones en contra del evangelio. Les anima a que no se dejen vencer por el miedo, porque están en las mejores manos que pueden estar: en las manos de Dios.

El tema de la valentía, el coraje y la fortaleza es muy importante en todos los momentos de la historia para todos los discípulos de Cristo, pero hoy, yo diría que es especialmente importante. 

Vivimos un momento donde el evangelio y el seguimiento de Jesús están en baja cotización. Por otra parte las críticas, las incomprensiones, los juicios condenatorios contra la Iglesia y cuantos anuncian el evangelio están a la orden del día.

Hoy necesitamos ser verdaderamente valientes, tener coraje y la fortaleza necesaria para ser fieles a la misión que el Señor nos ha encomendado a la iglesia entera y cada uno de nosotros miembros de la misma. El señor nos hace una llamada a ser fieles cada uno personalmente y también como comunidad cristiana.
No podemos ceder ante los miedos que nos producen las críticas y la actitud de los que no creen, ni a las presiones a las que nos somete la sociedad secularista y sin Dios, cuya actitud es que nos ocultemos, que no nos manifestemos como creyentes, que nuestra fe la vivamos cuando estemos solos, a nivel personal y privado.

Todos debemos sentirnos llamados a ser testigos valientes del Evangelio de Jesús en el mundo y en la Iglesia, porque es el Señor quien nos dice: «Alumbre así vuestra luz delante de los hombres, para que viendo vuestra buenas obras glorifique a vuestro Padre que está en el cielo» (Mt 5, 16).

A esta valentía para «llevar el mensaje Salvador al corazón del mundo», que diría san Juan Pablo II, nos anima la certeza de que no estamos solos, que Dios no está ausente ni se desinteresa de lo que sucede a los discípulos en el cumplimiento de su misión, sino que se preocupa por ellos, les acompaña y les ayuda. «No os dejaré huérfanos, el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, os enseñará todo y os recordará lo que os he dicho» (Jn 14, 18.26).

Debemos ser conscientes de cuáles son nuestros miedos en el cumplimiento de nuestra misión como seguidores de Jesús, para luchar contra ellos y que nada ni nadie nos impida por miedo cumplir con lo que el Señor nos ha encomendado, para que el mundo crea en el Señor, se convierta a su mensaje y se salve.

"EL Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos"

Carmelitas Descalzas Altea. 

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21/10/2018

EL EVANGELIO NOS COMPROMETE ¿ESTÁS DISPUESTO?

Los tiempos que vivimos, exigen una lectura y meditación atenta del evangelio. Desconocerlo es vivir en la ceguera espiritual. Si no hay un compromiso claro como cristiano nos lleva a vivir de espaldas a Jesús. La sociedad nos marca ritmos y con facilidad caemos en ellos. Ser luz en los tiempos que corren, exige de nosotros una constante conversión, para no perder nuestra identidad como creyente.

Jesús había dado una misión importante a la Iglesia en la persona de los apóstoles. Les había dicho, antes de subir al cielo: «Id, pues, y haced discípulos de todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 20).

Les había advertido de las dificultades que iban a encontrar para cumplir esta misión: «Mirad que os envío como corderos en medio de lobos: sed entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas» (Mt 10, 16).

Él sabe que las dificultades les van a dejar paralizados y les van a hacer difícil la misión que les ha encomendado, por eso hoy les dice: «No tengáis miedo a la gentes, porque el Padre cuidará de vosotros» (Mt 10, 26. 30); «a quien se declare a favor mío delante de la gente, yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre» (Cf. Mt 10, 23).

Les exhorta para que, a pesar de los miedos que les van a acechar, no dejen de cumplir la misión, para que, a pesar de las dificultades, no hagan concesiones en contra del evangelio. Les anima a que no se dejen vencer por el miedo, porque están en las mejores manos que pueden estar: en las manos de Dios.
El tema de la valentía, el coraje y la fortaleza es muy importante en todos los momentos de la historia para todos los discípulos de Cristo, pero hoy, yo diría que es especialmente importante. 

Vivimos un momento donde el evangelio y el seguimiento de Jesús están en baja cotización. Por otra parte las críticas, las incomprensiones, los juicios condenatorios contra la Iglesia y cuantos anuncian el evangelio están a la orden del día.

Hoy necesitamos ser verdaderamente valientes, tener coraje y la fortaleza necesaria para ser fieles a la misión que el Señor nos ha encomendado a la iglesia entera y cada uno de nosotros miembros de la misma. El señor nos hace una llamada a ser fieles cada uno personalmente y también como comunidad cristiana.
No podemos ceder ante los miedos que nos producen las críticas y la actitud de los que no creen, ni a las presiones a las que nos somete la sociedad secularista y sin Dios, cuya actitud es que nos ocultemos, que no nos manifestemos como creyentes, que nuestra fe la vivamos cuando estemos solos, a nivel personal y privado.

Todos debemos sentirnos llamados a ser testigos valientes del Evangelio de Jesús en el mundo y en la Iglesia, porque es el Señor quien nos dice: «Alumbre así vuestra luz delante de los hombres, para que viendo vuestra buenas obras glorifique a vuestro Padre que está en el cielo» (Mt 5, 16).

A esta valentía para «llevar el mensaje Salvador al corazón del mundo», que diría san Juan Pablo II, nos anima la certeza de que no estamos solos, que Dios no está ausente ni se desinteresa de lo que sucede a los discípulos en el cumplimiento de su misión, sino que se preocupa por ellos, les acompaña y les ayuda. «No os dejaré huérfanos, el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, os enseñará todo y os recordará lo que os he dicho» (Jn 14, 18.26).

Debemos ser conscientes de cuáles son nuestros miedos en el cumplimiento de nuestra misión como seguidores de Jesús, para luchar contra ellos y que nada ni nadie nos impida por miedo cumplir con lo que el Señor nos ha encomendado, para que el mundo crea en el Señor, se convierta a su mensaje y se salve.



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