¡ VEN, ESPÍRITU SANTO !
 

 Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

 Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas: fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, 

tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

 

 

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro; mira el poder
del pecado cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde calor
de vida en el hielo, doma el espíritu
indómito, guía al que tuerce el sendero

 

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos;

por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito; salva al
que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de sabiduría:
dame mirada y oído interior
para que no me apegue a las cosas materiales,
sino que busque siempre las realidades del Espíritu.

 

 

Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de amor:
haz que mi corazón
siempre sea capaz de más caridad.

Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de verdad:
concédeme llegar al conocimiento de la verdad
en toda su plenitud.

Ven a mí, Espíritu Santo,
agua viva que lanza a la vida eterna:
concédeme la gracia de llegar
a contemplar el rostro del Padre
en la vida y en la alegría sin fin.